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  • Educación en Movimiento

Una educación para formar personas, no meros trabajadores.


La educación no es para formar buenos trabajadores, sino para formar buenas personas. Tenemos que ser personas todas las horas de nuestra vida, pero sólo unas cuantas horas a la semana durante unos cuantos años seremos “trabajadores” (según la ley). Esto no lo tienen claro los gobernantes españoles y prueba de ello es que se han aprobado 7 leyes de educación en 35 años. Hemos dado bandazos sin tener un objetivo claro y lo más discutido ha sido si dar o no religión en los colegios públicos.


El colmo es la última ley del PP, la LOMCE (ley Wert) que por ejemplo, ha minimizado la filosofía (para dar más religión). La filosofía no es sólo saber eso de «Sólo sé que no sé nada» (que no es poco). La filosofía es para ayudar a pensar, para enseñar a debatir, para invitar a reflexionar, para darse cuenta de que las cuestiones básicas que muchos humanos nos planteamos, ya han sido planteadas antes y que las respuestas del pasado pueden ser útiles aún hoy. Como mínimo, la filosofía abre caminos para la felicidad, sin tener que tener un gran trabajo bien remunerado, y explica el significado de muchas palabras.


También se ha minimizado la educación artística, otra forma de expresión de la libertad y una base del disfrute humano de bajo impacto. Pintar, dibujar, hacer o leer poesía, o disfrutar de un cuadro, tiene menos impacto que otros modernos disfrutes tecnológicos. La educación ambiental, por otro lado, no podemos ya dejarla como algo secundario o algo trasversal vacío. Es urgente darle la importancia que merece, aunque sea trasversalmente a través de otras asignaturas.


En otras materias, como en matemáticas, los temarios básicamente se repiten año tras año (en la ESO) enseñando a operar más que a pensar. Lo cual se complementa bien con reducir la filosofía. No son pocos los que ven en esto un plan perfectamente orquestado para conseguir gente mansa e hipotecada, que trabaje y pague sus hipotecas, y que no piense mucho. También hoy Sócrates hubiera sido molesto para la clase política dominante. ¿Cómo se atrevió a enseñar a pensar?


En idiomas vamos mejorando lentamente: ahora aprenden más inglés y francés, pero el castellano no lo entienden. Algunos son incapaces de entender el enunciado simple de un problema, incluso ya en la universidad. Por no hablar de los alumnos que aprueban P.I.L., que pasan de curso “Por Imperativo Legal” (porque a alguien se le ocurrió que no se puede repetir dos veces el mismo curso, pero no se le ocurrió pensar en una salida digna para esos alumnos, que ahora están en la clase sin más deseo que estorbar a los demás para no aburrirse).


Pero lo peor de la última ley educativa es que fue aprobada sin consenso alguno, con toda la oposición en contra de ella, abusando de la mayoría que contaba el gobierno y de espaldas al colectivo educativo. Es urgente una ley educativa que vertebre un sistema ahora casi invertebrado y que nazca de un pacto, como pide el filósofo José Antonio Marina (aunque hay que consensuar las formas).


En un mundo futuro donde el trabajo va a escasear más aún, una buena educación será esencial y ésta debe, además, fomentar la creatividad, la inteligencia emocional, el respeto a los demás y a la Naturaleza, la empatía…


Nuestro objetivo no puede ser formar ciudadanos para que sean mano de obra apta para ser explotados por multinacionales. Queremos ciudadanos que se planteen si quieren o no trabajar para esas multinacionales, o bien dedicarse a otra cosa, porque la vida ofrece muchos caminos pero no todo el mundo los ve. Y menos sin una adecuada educación.

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